Para Reddeportiva.net es incomprensible el entorno de confrontación que se hizo presente en la Cámara de Diputados durante la tramitación del pedido de facultades extraordinarias del Poder Ejecutivo ante el Congreso Nacional. Si bien, en la Cámara de Senadores, los representantes del gobierno mejoraron su presentación, se puede decir que todavía hay margen de mejora. Con el fin de que no se malinterprete nuestras palabras, debemos afirmar que estamos totalmente de acuerdo en rechazar enérgicamente los insultos, aunque después se editen vídeos tergiversando la secuencia de los hechos, pero también decimos que se debió buscar el no hacerle el juego a quienes quieren la confrontación a todo costo. Para una pelea se requiere de dos partes en disputa; pero, por lo visto, pensamos que el partido de gobierno pudo enfrentar la situación: -eludiendo las embestidas de Juntos por el Perú (JPP) y -dándole preferente atención a los comentarios de los otros grupos políticos; practicando lo siguiente: otorgando la razón cuando la tuvieran o asintiendo cuando exijan el cumplimiento de las leyes, de su espíritu y de los reglamentos; así como también confirmando el que, como todo en la vida, existen límites en el ejercicio de la facultades de la Cámara de Senadores para modificar la propuesta en trámite y rechazando las insinuaciones de carencia de principios morales que los desviaría de perseguir el bien común, así como otros insultos. Pensamos que debió insistirse más, con la debida anticipación, en la naturaleza de la delegación de facultades diciendo que la Ley siempre será perfectible, como cualquier obra humana, y que lo nuevo es un gobierno que tiene prioridades distintas, dejando intacta la facultad de otras autoridades para presentar las iniciativas legales que atiendan sus propias prioridades. Simplemente, se debió insistir en que la Cámara de Senadores no solo puede aceptar o rechazar la propuesta de la Cámara de Diputados, sino que asimismo está facultada para modificarla. Es importante destacar el argumento utilizado referido a la necesidad de introducir correcciones a interpretaciones no previstas al momento en que fue aprobada la legislación vigente. Pero también lo es el no victimizarse, porque eso es darle importancia al agresor que, definitivamente, no la merece.
Para la gran mayoría de la opinión pública, las opiniones vertidas por los miembros de JPP expresan temores sobre un supuesto mal comportamiento de la Cámara de Senadores en su conjunto, lo que no constituye argumento válido para merecer una respuesta mayor a una corta frase. En nuestra opinión, Fuerza Popular debió claramente privilegiar los comentarios de los otros grupos políticos con respuestas razonables en reconocimiento a la notoria buena intención con la que fueron vertidos, aunque eso significara darles la importancia que, aparentemente, no se les quiere reconocer. El oficialismo no debe perder de vista el hecho que su caudal político quedó muy bien definido por su porcentaje electoral en la primera vuelta.
En Reddeportiva.net estamos constatando que los dos partidos políticos más importantes de nuestro medio no están priorizando adecuadamente los procesos ideológicos en el funcionamiento de la lucha por el poder. En nuestra opinión, tanto Fuerza Popular como Renovación Popular deben priorizar el tema del desarrollo ideológico propio con el fin de canalizar en forma eficiente la vocación política de la ciudadanía; de impulsar una mayor participación de la misma con el fin de robustecer una verdadera afiliación a las opciones democráticas de desarrollo social y económico, que ayuden a establecer un orden de prioridades ejecutable; como también, el transparentar el ejercicio del poder que ejercen grupos económicos que prefieren, desde la sombra, métodos manipulatorios con los que consiguen, tanto por demagogia como por burla a las buenas prácticas, imponer comportamientos abusivos.
Nos explicamos mejor, una situación hipotética de acuerdo con lo antes afirmado sería aquella de: reconocer como organizaciones válidas al Partido del Buen Gobierno, al Partido Cívico Obras y a Ahora Nación, invitándolas a lograr consolidarse como tales, debidamente diferenciadas en el terreno ideológico; y, en forma paralela, denunciar a diversos grupos de interés económico que, permaneciendo en la oscuridad, actúan clandestinamente en el entorno político al manipular la opinión pública a través de los medios de comunicación.
En nuestra opinión, es muy posible que los intereses económicos que se quedaron fuera del actual gabinete ministerial estén buscando compensar su pérdida de influencia mediante otros medios para influir en la formación de la opinión pública. En ese sentido, la lucha cultural cobra importancia explicando en gran medida las agresivas campañas publicitarias que se están presentando en los medios pertinentes. Se trata de una lucha en un terreno muy complejo en que encontramos intereses económicos que quieren actuar en el terreno político, con ventaja sobre la base de su poder económico.
En el Perú, el poder económico ha tomado interés en la política desde la elección del Presidente Manuel Prado en 1956, cuando el APRA le dio su apoyo para conseguir su reconocimiento legal. Su interés por la política fue reforzado cuando Alberto Fujimori fue electo en 1990. Cobró más fuerza cuando fue electo Alan García por segunda vez. Y, ahora, no nos extrañaría que quieran recuperar terreno luego de la caída del wokismo internacional y el caviarismo local con los que llegaron a su momento culminante. Con lo dicho no pretendemos afirmar que se esté presentando una rivalidad entre las familias Arias y Pflucker, por ejemplo; sino, por el contrario, que los empresarios tienen abiertos los canales de la representación gremial para decantar sus controversias y que nuestro ordenamiento legal restringe la actuación política a los denominados partidos políticos para lo cual fue promulgada la Ley que Regula la Gestión de Intereses en la Administración Pública.
Con el cariño de siempre.
