Por una Revolución Cultural en el Perú (continuación)

En Reddeportiva.net nos hemos propuesto tratar el tema del largo plazo en las decisiones políticas aplicables al Perú.  Sin embargo, encontramos algunas cuestiones previas sobre las que hay algo que decir.  El ataque sufrido por nuestra sociedad desde la alianza extrema ha sido tan devastador y perverso que pareciera no nos damos cuenta de la profundidad que el daño alcanzó.  En Reddeportiva.net sostenemos que el deterioro del comportamiento social ha sido tan extenso que hemos asumido como normales muchos usos y costumbres que no lo son.  Mucho del desentendimiento se debe a la distorsión del lenguaje a la que se sometió el habla cotidiana; la cual ha sido tan grande, que nos está llevando a un prolongado proceso de transición; desde un periodo de más de 25 años que consagró al doble patrón de conducta como comportamiento predominante de gobierno, a otro muy diferente por definir, en el que con toda seguridad se hará camino al andar.

La primera cuestión que surge es la de dilucidar si la estrategia adoptada por la presidenta para conformar su gabinete es la correcta.  Hemos afirmado que, si nos proponemos un plan de acción muy ambicioso, será necesario movilizar la mayor cantidad de recursos que pueda asimilar nuestro país, sin incurrir en distorsiones.  Esa parece ser la estrategia seleccionada.  También se puede decir que el Poder Ejecutivo ha asumido muy en serio la afirmación de que el papel que corresponde a la Presidente de la República es el serlo de y para todos los peruanos, asumiendo el rol de árbitro general.

En ese sentido, corresponde a quienes propusieron los candidatos a conformar el gabinete ministerial, el realizar las evaluaciones de que sus actos políticos están calzando con los propósitos del gobierno y proponer los cambios ministeriales con la debida anticipación, antes de que la presidenta los sugiera.

Corresponde a la presidenta darse cuenta de las limitaciones de la estrategia adoptada, en especial si se alcanza un alto nivel de éxito en los resultados, porque se podría generar una burbuja en que el talón de Aquiles podría estar en el manejo de la información privilegiada y, peor aún, si ésta es acaparada creando desinformación; lo que sin duda alguna ocurrió en los últimos años.

Existe un riesgo mayor a todos, que afecta principalmente a toda organización sea pública o privada.  Este riesgo también se da a nivel personal, solo que el efecto perjudicial es mayor cuando de las primeras se trata.  Es una tendencia muy humana, la de adquirir el mayor poder posible con la finalidad de dominar a otros o para evitar ser sustituidos, donde el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.  El problema que plantea un poder sin equilibrios en el nivel privado existe y es más común de lo que podamos suponer, por lo que bien puede estar detrás de muchos asesinatos y hasta de feminicidios.  En cuanto al sector público, es el tema que por ahora ocupa nuestra atención.

Tratándose del tema del largo plazo, lo que nos debe preocupar es el equilibrio del poder, en especial cuando de la reforma del Estado se trata.  Quizás este enfoque nos lleve, no a considerar la reducción del número de ministerios, sino a robustecer la fortaleza de los mismos para constituirlos en verdaderos entes rectores con poco y muy selecto personal, así como con mucha capacidad de control gracias a la tecnología y a la inteligencia artificial.

Volviendo al periodo de transición que nos está tocando vivir, es importante que la sociedad tome conciencia de lo pesada que es la herencia moral y política que hemos recibido como consecuencia de una perniciosa labor que caracterizó la gestión pública de la alianza extrema, en especial de la envergadura de las tergiversaciones introducidas en el sistema de valores, como también en muchos de los hábitos que damos por normales, donde lo correcto deja de ser evidente y el proceso de readaptación se convierte en uno de lenta maduración, que exige el trabajo consciente de toda la ciudadanía, para la elaboración de un nuevo tejido social más justo y solidario a la vez que se consolidan nuevos mecanismos de participación y de representación.

Lo dicho en la presente nota nos debe llevar a nuevas formas de organización de los sectores de educación y salud pública, así como de los otros sectores en orden de prioridad, lo que seguiremos tratando en próximas notas.

Con el cariño de siempre.