En Reddeportiva.net ha llamado la atención las críticas que se hacen al actual gobierno por lo que parece ser una falta de planes. Nuestra preocupación se encuentra no en esta afirmación, sino en lo que parecen insinuar sobre una pronta desilusión popular por falta de resultados. Desde nuestro marco teórico, esta afirmación no tiene asidero. En los últimos 15 años hemos estado gobernados por autoridades que seguían los lineamientos de la alianza extrema que finalmente logró poner en el Poder Ejecutivo a jefes de gobierno de la calidad de Pedro Castillo y de Dina Boluarte, quienes incrementaron el apoyo a aquellos que se plantearon como objetivo la destrucción de nuestra sociedad; es decir, a la alianza extrema a la que solo le interesaba mantener, y mejor si incrementar, la cantidad de pobres y en cuya escala de valores no existe escrúpulo alguno para inducir al primero de los nombrados a dar un golpe de estado con el fin de crear un mártir político. El actual gobierno lejos está de esta situación por lo que los resultados que debemos esperar de éste, estamos seguros sin duda alguna, superarán a los de los gobiernos anteriores.
Nuestra preocupación va, en cambio, por el lado de la organización social y de la institucionalidad nacional. Nuestra opinión no se opone ni requiere que se deje de lado la atención de las urgencias que, al parecer, todos las tienen muy claras. Lo importante, para nosotros, es destinar por lo menos el mínimo de recursos para negociar globalmente los intereses sociales y económicos a todo lo ancho de nuestra sociedad, organizar a la ciudadanía para ejecutar y cooperar con ambiciosos planes de acción y poder anunciarlos, así como financiarlos.
Está claro que la sociedad peruana ha dado muestras de un gran progreso en el orden político al lograr poner en el Poder Ejecutivo personas que están a la altura del reto por enfrentar. También está claro que la oportunidad, para negociar la mayor cantidad de inversiones y para atender la favorable coyuntura nacional e internacional, tiene plazos muy cortos porque la ventana de tiempo disponible para hacer los cambios legislativos necesarios se agota dentro del primer año del periodo presidencial.
Si bien se observa que el gobierno no ha priorizado los aspectos ideológicos; pensamos que no es por falta de ideología, sino por falta de convicción para creer que es políticamente correcto el anunciarlos. Al respecto, sugerimos dar forma a un proceso de maduración del proyecto nacional acordado que permita comunicar Principios y Políticas de Largo Plazo que condicionan las prioridades que serán atendidas durante el actual periodo presidencial y que permitirán dejar sentadas las bases de un futuro desarrollo del país.
Lo propuesto, no deja de lado poner en marcha un inmediato sistema de control metodológico de proyectos el que, dadas las condiciones en que se recibe el Estado, tendrá que pasar por un proceso de ajustes y adaptaciones para una correcta y afiatada ejecución, en especial por falta de mandos intermedios producto de la aplicación de políticas y planes de destrucción de nuestra sociedad.
Un fenómeno que llama la atención es la crítica, desde varios sectores, al repetido argumento del nuevo gobierno de estar recibiendo el Estado en condiciones catastróficas. Pensamos que dichas críticas se deben más a la estrategia de comunicación adoptada por el actual gobierno, que al hecho mismo de denunciar los errores cometidos. Debe quedar claro que se trata de deficiencias detectadas cuyo origen se encuentra en malas prácticas, y no de pretextos utilizados por la nueva administración, que deben ser corregidas por lo que es de interés público el conocerlas y difundirlas, así como también el dar a conocer las nuevas políticas con las que se espera superarlas.
Con el cariño de siempre.
