Por una Revolución Cultural en el Perú (continuación)

En Reddeportiva.net nos interesa destacar, como un paso en la dirección correcta, la incorporación del Perú al sistema de Escudo de las Américas.  Se trata de aceptar como necesario el crear un sistema transnacional de colaboración más potente que el actual para combatir el crimen organizado que aprovecha los límites que imponen las fronteras nacionales para dificultar el accionar de la justicia.  Para hacer viable este nuevo sistema es necesario compatibilizar las legislaciones de los distintos países que integran esta iniciativa, lo que está generando los primeros desentendimientos del gobierno con la oposición al surgir reparos para extender los alcances del concepto de terrorismo y darle características de configuración internacional.

La primera preocupación, que genera esta participación en el mencionado acuerdo, hace referencia a la obligación de defender los intereses generales del Perú frente al conflicto de poderes imperiales entre los de EE.UU. y la China, lo que en nuestra opinión se resuelve más en el plano de las estrategias, que en el de los planes de inversión.  En ese sentido, está claro que el Perú tiene un régimen constitucional y legislativo muy preciso y ya consolidado en el tiempo, que nos ha dado resultados aceptables, el cual siempre se podrá perfeccionar. 

En cuanto al plano estratégico, si bien el Perú no está dentro del concepto Gran Norteamérica de la nueva política de seguridad USA, es importante formar parte del acuerdo sosteniendo principios como el de soberanía e independencia nacional, así como el de economía de mercado, para dar coherencia a nuestra diplomacia, así como para compatibilizar políticas monetarias, financiera y comerciales entre las potencias con las cuales pudiera surgir alguna diferencia.

La importancia de nuestra incorporación al Escudo de las Américas es muy grande, porque agrega una nueva dimensión a la actividad de la seguridad nacional; sin la cual, el diagnóstico de la mayor violencia en nuestro país se ve autolimitado induciendo a pensar que solo llega a ser una mala percepción; eliminando del diagnóstico elementos cualitativos críticos que ahora no se podrán ignorar.

Ante la pregunta de cómo ha sido posible que lleguemos a tal grado de violencia; en nuestra opinión, para atacar correctamente este fenómeno, la respuesta debe buscarse partiendo de la visión más amplia posible, como la de una Revolución Cultural.  El principio de mayor relevancia para este tipo de evaluación es aquel que afirma que los malos hábitos y delitos deben ser corregidos en sus orígenes, cuando aparecen las primeras conductas anómalas, así como también el combatir tempranamente las señales de comportamientos inadecuados con el fin de mantenerlos controlados a costos razonables, como dice la teoría de la “ventana rota”.

En Reddeportiva.net consideramos que un defecto en el comportamiento de las organizaciones peruanas es el exceso de formalismo en detrimento de un principio de fondo como lo es el darle el correcto valor al “espíritu de las leyes”.  Para efectos prácticos, el punto de inicio de dicho comportamiento lo podemos ubicar a fines del gobierno de Manuel Odría, cuando el Perú era gobernado como si fuera una gran hacienda.  Luego, con el gobierno de Manuel Prado, se inicia la modernización de la administración pública la cual se fue burocratizando hasta llegar a la actualidad en que la carga procesal, que representa el cumplir con las obligaciones impuestas por el Estado, se ha convertido en una muy pesada, favoreciendo tanto la informalidad como la ilegalidad.

Con el fin de hacer corta la historia, nos saltamos un largo periodo hasta llegar al gobierno de Alejandro Toledo en que se aprueba una reforma del Estado, forzando un proceso de regionalización que más parece haber tenido la intención de crearle problemas al país, que la de avanzar en su desarrollo.  Se puede decir que es durante dicho gobierno que se siembra la semilla del doble patrón de conducta generalizado, que tanto daño nos ha hecho en los últimos 25 años, periodo que aparentemente está llegando a su fin, incluida su labor de zapa al desarrollo nacional, con las elecciones presidenciales del 2026.

Sobre la violencia en sí, se puede decir que, en dicho periodo, se produce el mayor deterioro de la convivencia social en el Perú desde la época del terrorismo, en especial a partir del gobierno de Ollanta Humala en que se sembró malos vientos, alterando los procesos electorales y abriéndose dos frentes de “lucha”, uno interno con el copamiento de instituciones, el pensamiento único en los medios de comunicación y las manifestaciones políticas cada vez más violentas; y, otro internacional con la intervención extranjera en la política peruana. 

En el frente interno, podemos fijar el momento de quiebre cuando se contrata a las barras bravas para que se manifiesten en contra de las fuerzas que promovían un régimen político conservador y más tradicional, abriendo el camino a la presencia de grupos violentos organizados; y, en el frente internacional, podemos fijar el momento de quiebre cuando la dictadura venezolana libera intencionalmente presos comunes con el fin de que “exportarlos” a sociedades vecinas con el propósito de generarles daño (hecho que ya tenía precedentes tanto en la invasión de la Embajada Peruana en Cuba , como en la emigración de los balseros hacia Miami).  Estos son momentos iniciales críticos de los fenómenos de violencia radical que actualmente nos están afectando y que deben ser rectificados por las autoridades competentes.  Quizás no se pueda utilizar estos argumentos en el parlamento actual, porque éste forma parte del problema, pero la sociedad sí debe tenerlos en cuenta para alcanzar una solución definitiva, en que el empleo de tecnología digital será de gran beneficio para toda la población.

Mucho se está criticando el tipo de liderazgo de Keico Fujimori en relación con el que ejerció su padre.  Al respecto, opinamos que la situación en que se recibe el Estado en el año 2026 no admite comparación con aquella del año 1990, porque en el caso de Alberto Fujimori las reglas, para dar solución a los problemas, estaban muy claras y donde los aspectos críticos se resumían al devastador efecto que tendrían las decisiones requeridas, así como el gran coraje exigido para tomarlas.  En cambio, para el caso de Keico Fujimori las reglas, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, están siendo sometidas a constantes cambios y pruebas de esfuerzo que impiden la toma de decisiones permanentes, obligando al gobierno a adoptar una estrategia flexible, capaz de adaptarse a una todavía voluble opinión pública, pero sin dejar de lado que no solo se debe ser honesto, sino también parecerlo.

Adicionalmente, los aspectos críticos son muy amplios debiéndose tener en cuenta lo siguiente: el ataque a nuestra sociedad ha sido en los últimos 25 años tan extenso y profundo que estamos enfrentando una fuerte crisis de valores de la cual los principales autores, en especial los medios de comunicación, todavía no han reconocido sus errores; el intencional daño inferido a la sociedad ha sido ejecutado con gran alevosía y ventaja ya que, tanto lo que se hizo como lo que se dejó de hacer, parece haber sido planeado y ejecutado con gran perversidad, destruyendo las instituciones desde dentro y diluyendo las responsabilidades gubernamentales entre los distintos niveles de  gobierno con fines de trabar procesos; entre otros factores como el que se exija la participación de instituciones con objetivos exprofesamente mal definidos para dar solución a los temas pendientes.  Con el fin de ilustrar mejor el tema, nos referimos a la controversia entre el Fiscal de la Nación y el Comandante General de la Policía Nacional.  A nuestro entender, es el Fiscal de la Nación el que tiene razón en sus argumentos, quedando la impresión que es el Comandante General de la Policía Nacional el que no se alinea con el sentido común de convocar diligentemente al Ministerio Público para que asuma sus responsabilidades, sin que ello signifique que deje de actuar en lo que está autorizado mientras el fiscal de turno no se haga presente para asumir el rol que le corresponde.  Evidentemente el problema es complejo y la recomendación de elaborar un reglamento en conjunto parece ser una solución salomónica, pero inviable si se tiene en cuenta la última información disponible que irremediablemente conduce a cambios en la alta dirección de la Policía Nacional (ver enlaces adjuntos).

Volviendo al tema de la violencia en los últimos tiempos, debe quedar bien en claro que ésta tiene su origen en el grave daño a nuestra sociedad que causó la catastrófica actuación de la alianza extrema constituida por la extrema derecha con la extrema izquierda en los últimos 25 años.  Basta mencionar que cualquier ciudadano tiene en su mente una larga lista de juicios, controversias, obras paralizadas, actos de corrupción, abusos de autoridad, negligencias, desinterés, entre otros, para darse cuenta de que las condiciones estaban dadas para que surgieran los actos de violencia que hoy nos afectan; en especial si se conoce que son varios los países latinoamericanos donde se mantuvieron privilegios a costa de los peruanos.

Un hecho de actualidad que nos ha sorprendido ha sido la sobre reacción que ha originado las declaraciones del Ministro de Justicia sobre el Código Procesal Penal y las modificaciones que urge hacerle para aligerar los trámites.  Desde nuestro punto de vista, dicha sobre reacción no hace más que confirmar la validez de las reformas planteadas.  Solo queremos agregar que lo dicho por el ministro constituye un argumento totalmente válido y pertinente en un escenario como el de la sustentación del pedido de facultades extraordinarias al Congreso Nacional, por tratarse de un hecho excepcional, que se plantea en momentos de evidente impunidad, que ha sido sacado de contexto y presentado usando términos tremendistas en lugar de usar su redacción textual que, por lo demás, fue muy simple.

En cuanto a la supresión de los límites a la tasa de interés, pensamos que hay mucha confusión o quizás desinformación.  El quitar los límites beneficia a los usuarios, en especial a aquellos que se ven obligados a recurrir al sistema de gota a gota y nada tiene que ver con las utilidades de los bancos, porque son dos mercados diferentes.  De suprimirse el límite, los usuarios podrán recurrir a los bancos, en especial a los orientados a otorgar préstamos a PYMES , y así dejar de ser objetos de extorsión, favoreciéndose la movilidad social.  El tema, nada tiene que ver con las grandes utilidades de los bancos ya que estas se deben a la falta de competencia, al no haberse permitido el ingreso de nuevas instituciones financieras, y no a las leyes de un mercado libre.  Mantener los límites a las tasas de interés es claramente una forma de atacar a la sociedad y a la supremacía de los mercados como mecanismo de distribución de recursos.

Esperando su comprensión por lo que parece ser que estamos rehuyendo los temas del largo plazo, les confirmamos nuestro interés en el tema.

Con el cariño de siempre

Enlaces vinculados:

Beto a Saber – SET 11 – ENTREVISTA COMPLETA A KARLA RAMÍREZ | Willax

https://www.youtube.com/watch?v=G1uvK2EPIXM

Ahora y en la Hora – SET 11 – 1/2 – ¿ES LA MISMA CAMIONETA DE LOS ATACANTES DEL CRIMEN DE TRUJILLO?

https://www.youtube.com/watch?v=wC8oPXv-oFw