Por una Revolución Cultural en el Perú

En Reddeportiva.net queremos poner en su conocimiento un razonamiento sobre nuestra evaluación del proceso electoral de Abril 2026, según nuestra interpretación de la realidad peruana.

En Reddeportiva.net opinamos que la sociedad peruana es objeto de ataques desde una alianza política extrema con intenciones de destruir su natural evolución democrática; con consecuencias tanto en su desarrollo económico y social, como en su escala de valores éticos y morales, favoreciendo la instalación de gobiernos autoritarios o ilegítimos que conducen a una profunda corrupción, lo cual se comprueba con los procesos penales abiertos a los expresidentes durante los últimos 25 años, con excepción del de Alan García sobre quien regresaremos más adelante, y la grave desinstitucionalización de la organización del Estado, orientándolo hacia el caos social, la injusticia, la impunidad, la generalización de la total falta de respeto y la aceptación del abuso delictual, hasta llegar al sicariato que tanto lamentamos, que convierte a los noticieros televisivos en páginas policiales.

Definimos la alianza política extrema como la conjunción de actividades entre distintos grupos ubicados en los extremos políticos, con el fin de neutralizar las bondades del centro político.  Está conformada por la extrema derecha: definida como falsos empresarios practicantes del mercantilismo y cuyo principal negocio es el de hacer sus utilidades a partir de sus relaciones sociales, sin necesidad de hacer significativas inversiones, en que la práctica del relativismo moral, reflejado en un doble patrón de conducta, está siempre presente; que actúa conjuntamente con la extrema izquierda: entendida como grupos organizados de activistas partidarios de las amenazas físicas, de otros métodos violentos y de los ofrecimientos imposibles de cumplir (demagogia), orientados a la captura forzada del poder político.

Con el fin de que dicha alianza funcione, practican un clientelismo de incondicionales que poco razonan sobre las consecuencias de sus actos, pero que les son útiles para conseguir sus fines a costa de debilitar principios morales orientados a la búsqueda del bien común y la desinstitucionalización del Estado impidiendo generar políticas y objetivos de largo plazo.

Si bien el objetivo común de dicha alianza es el de impedir que el centro político llegue al poder,  debemos distinguir los objetivos propios de cada extremo, en que el de la derecha persigue hacer negocios abusivos y hasta corruptos con poca inversión, o a costo del Estado, y el de la izquierda persigue mantener su clientela generando pobreza entre los emprendedores (el sicariato es su modalidad más reciente) y las clases sociales menos favorecidas incentivando las contradicciones sociales, saboteando los servicios públicos o hablándoles al oído con mensajes personalizados en función de sus debilidades personales o de grupo.

Por lo dicho, opinamos que el gobierno de Alan García no debe ser considerado como un gobierno de la mencionada alianza, estando claro que, en su periodo presidencial entre el 2006 y el 2011, hubo mucha obra pública y que la pobreza disminuyó notablemente, situación que no se repitió en los siguientes gobiernos.  Sin embargo, durante este mandato presidencial la alianza extrema fue consolidando su poder en forma tal que después le inició una persecución política que lo condujo a su muerte.  Persecución de la que no estamos libres de que ocurra nuevamente en forma indiscriminada.

También debemos decir que en este muro Web hemos defendido a la lideresa de Fuerza Popular insistiendo que no era delito la conducta que se le atribuía, razón por la cual no debe tomarse como algo personal la conclusión a la que llegamos al final de la presente nota.

Entrando de lleno al proceso electoral de Abril 2026, afirmamos que éste se da en un momento en que la mencionada alianza política está perdiendo poder, tanto a nivel nacional como internacional.  A nivel nacional, en función de la mala gestión pública, la falta de resultados y la flagrante y muy visible corrupción; la cual contrasta con la eficiencia y confiabilidad de nuevos gestores que muestran mejores y más efectivos comportamientos.  A nivel internacional, en función del nuevo gobierno de los EE.UU. que ha debilitado al Foro de Sao Paulo, creando nuevas expectativas de progreso en el ambiente político de Sudamérica.

Es así como llegamos a las cuestiones decisivas del actual proceso electoral.  La falta de principios éticos y morales de la mencionada alianza extrema nos ha llevado a niveles extraordinarios de conflicto que han puesto en juego la sostenibilidad de nuestro país.  Se trata de un conflicto en el más alto nivel de la naturaleza humana, como lo es el campo de los Valores y Principios, donde se debe evaluar los hechos por sobre las palabras.

No se puede decir que está regresando la normalidad de la crisis a nuestro país.  Históricamente, más bien, corresponde destacar que somos una de las civilizaciones originarias de la humanidad que, luego de una abrupta interrupción en el siglo XVI con la llegada de los españoles a estos territorios, estamos retomando nuestro destino como una sociedad mestiza con valores que deben ser confirmados en nuestro diario quehacer.

En lo fundamental, nuestra sociedad ha hecho su tarea con la Reforma Agraria, la reforma urbana de la que poco se conoce pero que nos convirtió en un país de propietarios al contrario de otros en que las propiedades presentan un alto grado de concentración, hemos derrotado la hiperinflación y al terrorismo, tenemos un régimen económico admirado en el exterior, contamos con numerosos tratados internacionales de libre comercio y, finalmente, contamos con una nueva industria de agroexportación que bien puede servir de modelo para un desarrollo económico de todo el país.

La crisis de valores fundamentales que actualmente afecta nuestra sociedad es tan grande que exige de cada ciudadano, más aún si cumple roles o funciones de liderazgo para la opinión pública, evaluar a conciencia lo que está sucediendo en nuestro país, así como tomar las decisiones con el necesario coraje a fin de asumir las responsabilidades exigidas por este tema de enorme importancia para todos los tiempos por venir.

El problema que estamos enfrentando como civilización es uno fundamental de valores donde no podemos eludirlos basándonos en una falta de compromiso con la verdad, en que nos convencemos afirmando que siempre ha sido así.  El Perú ha progresado mucho en los últimos tiempos, en forma tal que estamos compitiendo en las ligas mayores donde es necesaria gran rigurosidad en la evaluación de las circunstancias sociales y económicas, así como de aquellas que corresponden a los comportamientos humanos, en especial de sus autoridades.

Como corolario de lo dicho y para no hacer más larga la presente nota, de darse la segunda vuelta, tenemos tres opciones, la de votar por uno u otro candidato, como también por una decisión de protesta y de rechazo por lo que aparenta ser una actitud de indiferencia por el ser humano; que nos recuerda el poema “Primero vinieron por… / y no dije nada,”.

Como se dijo líneas arriba, no se trata de algo personal contra cada uno de los candidatos.  Se trata de un asunto de derechos constitucionales que es necesario hacerlos respetar, para lo cual tenemos la tercera opción del voto en blanco o viciado, que puede ser utilizado como una gigantesca manifestación en contra de un estado ineficiente y abusivo, con la cual nos haremos respetar por quienes empujaron al Sistema Electoral peruano hasta una realidad de fraude muy bien trabajada con extrema y experimentada premeditación, alevosía y ventaja.

Con el cariño de siempre.