Por una Revolución Cultural en el Perú (continuación)

En Reddeportiva.net queremos reiterar nuestra convicción de que en la política peruana se ha iniciado un periodo de renovación de estrategias políticas entre las que destaca la del gran empresariado nacional al intentar iniciar una línea política propia y con contenidos distintos a los dominantes en los últimos años, marcando distancia con las acciones de los grupos extremos y con los fines de las conocidas ONG internacionales, así como también con aquellos de los sectores “caviares” a nivel nacional.  El mencionado distanciamiento se caracteriza por la adopción del principio de colaboración con la sociedad como regla de conducta explícita, en sustitución del silencio que caracterizó su comportamiento durante el periodo en que la alianza extrema decidió atacar al centro político.

A primera vista, pareciera que la estrategia adoptada ha comenzado con buen pie, si se tiene en cuenta los resultados del proceso electoral del primer semestre de 2026, como consecuencia de haber apoyado a un significativo número de los actuales representantes en el nuevo Congreso Nacional, lo que les otorga capacidad suficiente para negociar sus intereses con el gobierno nacional, a cambio de darle apoyo tanto en sus necesidades de gestión, como en el conseguir inversiones que fomenten el desarrollo nacional.

Tal parece que el empresariado nacional tiene mecanismos suficientes para neutralizar el accionar de la extrema derecha y evitar que cumpla con su labor de destrucción del centro con el apoyo de la extrema izquierda quien era la que siempre ponía la cara.  Ahora, el empresariado está procediendo abiertamente a organizar una respuesta de la sociedad civil que pueda cumplir el complejo rol de aprovechar las oportunidades que se nos están presentando como país con grandes recursos naturales, convirtiéndose en una élite comprometida con la población en general y donde es el mismo empresariado quien pone la cara ante ciudadanía, al iniciar un proceso activo en busca de lograr resultados visibles en favor de la sociedad, mejorando su imagen ante la comunidad.

Estaríamos regresando a épocas como la del gobierno de Manuel Odría en que la izquierda activista era claramente minoritaria y sin arrastre en la población vista en su totalidad pero que, debido a errores evidentes por falta de realismo y de solidaridad, se crearon condiciones que luego nos condujeron al Gobierno Militar.

Volviendo al tema de la renovación de estrategias, pero ahora desde el punto de vista de la izquierda, podemos decir que la respuesta es más bien de espera y confianza debido a que se está superando una etapa en que el país perdió el Norte.  La lentitud para elaborar una pronta estrategia se debe a múltiples razones entre las cuales destacan la diversidad de intereses, al haber sido blanco directo de los ataques de la alianza extrema y a que el empresariado recién ha hecho pública su nueva estrategia que modifica sustancialmente las reglas del juego democrático.

Tal parece que la izquierda no tiene información suficiente para evaluar el entorno político y menos cuando se están cambiando las reglas del manejo político.  El abanico de estrategias es muy amplio y van desde la aparente posición del gobierno actual al afirmar que no se suprimirán derechos laborales, se detiene el supuesto plan de reestructuración de Petroperú, no se da información sobre cambios en las Políticas de Estado, …   … hasta llegar a las declaraciones del Defensor del Pueblo que parece ofrecer su apoyo al gobierno en caso de disolver en parte al Congreso Nacional.

En cuanto a los mecanismos de control de la extrema izquierda, solo vemos el abandono de posiciones radicales a cambio de una efectiva asignación de recursos válidos para sacar adelante proyectos de desarrollo en favor de las clases medias y populares, de las medianas y pequeñas empresas, de los emprendimientos individuales y de quienes caen en la informalidad, de las reformas sociales y económicas que continúan pendientes y de muchos otros gestos que confirmen la necesidad de conseguir una sociedad más humana y respetuosa.

Estaríamos regresando a épocas como la del gobierno de Manuel Odría en que se abrió la oportunidad para que en el Perú se instalara un verdadero sistema de partidos políticos pero que, debido a la proliferación de los mensajes de odio, a una permanente labor de demolición de la democracia y al engaño de quienes después se lamentarían con la caída del muro de Berlín quedando obligados a reconvertirse socialmente, se crearon condiciones que luego nos condujeron al Gobierno Militar.

Tal parece que los términos de derecha e izquierda han perdido vigencia a pesar de haber variado su contenido, por lo que no sería de extrañar que regresen términos usados en el pasado como los de anarquista u oligarca.

No podemos dejar de mencionar que la diversidad expuesta también alcanza a los llamados grandes medios de comunicación por lo que cada uno muestra opiniones distintas que los aleja de la perniciosa época del pensamiento único.  No obstante, la sociedad no debe bajar la guardia en la medida que estos medios no hagan un examen de conciencia y un propósito de enmienda ya que, al no reconocer sus errores, es previsible que repitan su mala conducta.

Nuestra intención al comenzar la presente nota era el tocar el tema del enfoque y las prioridades del actual gobierno en el largo plazo, ya que el fenómeno del niño y la seguridad ciudadana parecen haber copado el corto plazo, por lo que poco se puede decir que no se esté haciendo actualmente.  Sin embargo, también es necesario dejar constancia que lo dicho es importante como justificación previa para lo que les presentaremos en la próxima oportunidad.

Con el cariño de siempre.