En Reddeportiva.net nos preguntamos ¿qué es lo que nos ha llevado al momento tan crítico que estamos viviendo hoy? Nuestra tesis afirma que, en el Perú de los últimos 25 años, se ha impuesto la dictadura de una alianza política conformada por la extrema derecha con la extrema izquierda cuyo método de acción es el de derrotar al centro político como un primer paso y luego disputarse el poder entre ellos, en el entendido que harán negocio juntos y que, en el último acto, solo se está definiendo quién se lleva la tajada del león.
El momento actual es la prueba de que nuestra tesis es verdadera y que todos los demás sectores políticos o se alinean con los hechos o sufren las consecuencias. Por lo tanto, se trata de una disputa del poder imperante entre actores que no ponen reparo moral alguno a su desmedida ambición y en que “salvo el poder, todo es una ilusión” convirtiendo en víctima a toda la sociedad peruana en su conjunto.
En los últimos cien años no siempre ha sido así. En un primer momento, la derecha dominó el poder político hasta que llegó el Gobierno Militar en 1968 que quebró el entendimiento existente, inaugurando una nueva etapa en la política nacional. Esta etapa de transición terminó con el gobierno de Alberto Fujimori en que la sociedad peruana da el salto consagratorio de los sectores emergentes, en que insurge una nueva realidad de mercado en que el pueblo en general adquiere una significativa presencia, pero al que es necesario controlar, en el entendimiento de los extremos políticos.
Es aquí donde se introducen, en la política peruana, los poderes externos en disputa cuya pretensión es el dominio mundial; de un lado, los partidarios de un Nuevo Orden Mundial, al que podríamos denominar “wokismo”, y del otro, los herederos del comunismo internacional luego del fracaso determinado por la caída del Muro de Berlín. Situación que está entrando nuevamente en crisis internacional con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EE.UU. y de cuyo gobierno estamos poco informados por el alto grado de desinformación impuesto por los poderes mediáticos, tanto nacionales como internacionales (ver: “https://www.youtube.com/shorts/CSfUJggKp7Y”) .
Regresando a la realidad nacional, constatamos que un cambio se ha producido en la política peruana. Donde antes dominaba la derecha con una izquierda que solo era comparsa; ahora, es la ultraderecha la que se ve obligada tanto a disputar el poder con la ultraizquierda, como al reparto de privilegios; en que los poderes extremos logran imponerse sobre el centro político mediante el quiebre de la moral pública y de la escala de valores sociales y el desarrollo de nuestro territorio, que heredamos de una sociedad milenaria la cual es aceptada como una de las civilizaciones originarias de la humanidad.
Es así como explicamos el quiebre de nuestro desarrollo social en que la juventud no visualiza un futuro digno y en que nuestros emprendedores son asesinados por un sicariato totalmente ajeno a nuestras prácticas sociales y a nuestro entendimiento de lo que en esencia es nuestro país.
No podemos dejar de señalar el decisivo papel que juegan los “grandes medios de comunicación” y, dentro de ellos, el papel que juegan profesionales expertos en la labor de manipulación social y su extraordinaria capacidad para hacer llegar mensajes certeros a la conciencia social, conforme al momento y las circunstancias predominantes, cambiando la esencia y el sentido de sus afirmaciones con tal sutileza que no nos damos cuenta de la mala intención y del daño que nos están generando, cuando acomodan lo que dicen a la destrucción del “enemigo político” convirtiendo en obsoletas las viejas prácticas de persecución violenta, que poco resultado conseguían, frente al escarnio y el deterioro de la imagen pública de los contrarios a los que sistemáticamente van destruyendo, con el apoyo del presupuesto nacional, es decir, de instituciones y fondos públicos, que son utilizados a discreción.
Es ocioso decir más sobre los estropicios que nos causa esta nefasta alianza extrema, ya que poco se puede agregar a lo que usted ya conoce estimado lector. En su conciencia está el votar conforme a los intereses del bien común, para lo que debe apelar a sus más elevados valores de honestidad e integridad; lo que en el fondo representa nuestra última oportunidad de enmendar nuestro destino, por mucho tiempo.
Con el cariño de siempre.
