Referéndum: Ni vencedores ni vencidos

Es decir, muy pocas personas valoraron como importante  apostar por alguno de los extremos planteados, al considerar que no valía la pena invertir en una campaña que inclinara la balanza hacia cualquiera de ellos.

Esta posición supone que la gran mayoría de peruanos basó su comportamiento considerando que tendría tiempo suficiente para tomar las providencias del caso luego de vistos los resultados, haciendo recordar el refrán de “Guerra avisada no mata gente…”

Donde sí se realizaron gastos, fue en un sector muy especial de nuestra sociedad, con apoyo del Erario Nacional.  En otras palabras, la iniciativa del Gobierno corrió sola y es por eso que el título de la presente nota adquiere una justificación plena.

Por lo expuesto, pensamos que no son sostenibles las conclusiones a que llegan algunos, desde la perspectiva de quienes armaron una piñata con fines de propaganda, cuando afirman lo contrario.

Es por eso que un discurso en el que el 90% de su texto es una lista de obras y buenas intenciones, con las cuales no se puede estar en desacuerdo, solo hace pensar en una maniobra para ganar tiempo, al evitar entrar en el terreno de los Valores y Principios donde, en el pensamiento de la gran mayoría de los peruanos,  se decantarán los factores que impulsarán un verdadero desarrollo de nuestra sociedad.

Cuando en el 10% restante se hace referencia a críticas, solo podemos pensar en que se están dejando picas en campos que serán utilizados en la reactivación de entornos de controversia, cuando las circunstancias se conviertan en favorables para sus propios intereses.

Por lo dicho, creemos que la opinión pública debe guiarse por realidades y no por palabras ni campañas de cuyas intenciones no podemos darnos cuenta (ver https://reddeportiva.net/principal/?p=87859 ).

Como ejemplo, apuntamos al convenio en que se acuerda una indemnización que no guarda relación con el daño causado significando que la gran deuda, generada por el mayor proceso de corrupción del que se tenga conocimiento en nuestro país, será pagada en los próximos años por la mayoría de todos los peruanos, sin poder utilizar en ello algunos bienes, localizados en nuestro territorio, de propiedad de los delincuentes.

También diremos que el mencionado proceso de corrupción ha destruido profundamente la capacidad de gestión en el sector construcción, por lo que permitir a dichas empresas seguir postulando a los concursos de obras públicas, sin dar tiempo a la reconstrucción de una Cadena de Valor honesta, no tiene sentido.

Con el cariño de siempre,